Tres meses y medio

Estábamos en San Carlos. Encuentro a papá comiendo una chocotorta la cual había pagado $30 y la encontraba bastante sosa, cosa que lo puso de malhumor. Decido probarla para confirmar su historia y efectivamente no tenía sabor alguno (cosa que de todos modos jamás podría verificar porque me es imposible registrar sabores en tal contexto) con lo cual me dirijo en busca de más relleno. Dicho sea de paso, la torta para ese entonces ya era una papilla, totalmente aplastada y destrozada. Una verdadera pasta de chocolate, queso crema y dulce de leche.
Me dirijo hacia el Focus (nuestro auto) el cual estaba ubicado en un terreno baldío donde habían varios obreros trabajando sobre una construcción. Claramente el auto estorbaba toda la producción, lo cual enfurecía aquellos trabajadores. La lógica de su ubicación radica en que este en realidad, al abrir alguna de sus puertas nos daba ingreso a una suerte de casa rodante, lugar donde supuestamente vivíamos. El auto según la ocasión, podía ser auto (valga la redundancia, totalmente necesaria), casa rodante o bien, un Fiat Uno (otro auto que nos perteneció y fue robado hace medio año). Esto variaba según desde qué puerta se ingresaba.
En uno de esos tantos ingresos accedo el Focus y me encuentro con el auto completamente inundado, el agua llegaba hasta la mitad, cubriendo al menos medio volante. La razón de esto era incierta, podía deberse a alguna canilla abierta de la casa rodante, o algún obrero saboteador tratando de enviar un mensaje.
Nunca quedó claro. Así como tampoco queda claro porque fui a buscar el relleno de la chocotorta al Focus.

Menemism

Sólo recuerdo que, Ruckauf era una excelente opción para apodar a tu mascota.