Todo comenzó a dar vueltas muy rápidamente. Lo primero que sentí fue que caía seco dentro de un arenero gigantesco, infinito, en el cual tenía la sensación de hundirme, aunque permanecía en la superficie. Ella se abalanzó sobre mí, la excitación había alcanzado su punto álgido muy velozmente; todo sucedió de un instante a otro. El sexo se había convertido en algo explosivamente obsceno y sentido. Fue de un momento que, con un simple pensamiento, aquel extremo e indescriptible placer se convirtió en el mayor de los terrores. En vano intentaba esforzarme por mantener la calma y controlar la situación.
Sentí como mi cuerpo era inmovilizado y sostenido por manos, tanto en los brazos, como en los pies y en la cabeza; Estaba completamente impedido de movimiento. Las órdenes hacia mis extremidades eran envíadas, pero éstas no lograban su fin. Su boca, tan exquisita, tan perfecta, sus labios, que se hacían sentir en mi cuerpo, bruscamente se convirtieron en una trampa mortífera. Podía asegurar que iba a ser devorado por algún tipo de ser horripilante con una gran mandíbula atestada de filosos dientes, listos para destrozarme.
Estábamos en completa oscuridad. Sin embargo, sentía como poco a poco el contexto se trasladaba hacia un lugar épico, como si del medioevo se tratara (-claramente lo que yo asumía o consideraba respecto a lo que el medioevo podría llegar a ser-). Dragones y hombres en armadura arriba de caballos aparecían fugazmente por mis costados. No lograba enfocar la vista sobre ninguno ya que pasaban a mucha velocidad, pero allí estaban. O no.
Hubo un lapsus de lucidez. Recuperé la movilidad en mi cuerpo (probablemente gracias al miedo) y tuve que apartarla a Ella como pude. No podía explicarle lo que sucedía. De todos modos la situación había cambiado por completo, todo estaba más calmo, aunque mi gravedad estaba completamente afectada y todo se balanceaba de un lado a otro, encontraba la forma de sostenerme en pie. El miedo y el horror no habían desaparecido, simplemente tenían otra forma de presentarse ante mis sensores, que aún prendían su señal de alerta. Ella no comprendía qué era lo que sucedía, estabamos ubicados físicamente en el mismo lugar, aunque universalmente yo estaba en un mundo paralelo. Le rogué que no se alejara de mi presencia. Algo me llevaba a pensar que si ella se alejaba, si me abandonaba, todo iba a estar mal. No supe cómo expresarlo más que con miedo, y aunque no lo deseaba así, éste logro su objetivo: invadir a mi acompañante. Retornamos a la habitación en búsqueda de calma, creyendo que había superado al menos, una parte de todo lo que estaba sucediendo. Pero no, una vez que quise recostarme, volví a sentir cómo me hundía en aquel gran arenero que había mencionado antes. Lo sorprendente fue que ahora resultaba terrible poder encontrar un punto de equilibrio. Si bien estaba lejos de cualquier borde que me llevaba al abismo, no podía dejar de sentir como algo me arrastraba hacia lo profundo, mi peso había cambiado: Me estaba hundiendo. Para peor, en la desesperación, tratando de encontrar un punto de comodidad, lo único que hacía era empeorar las cosas. Comencé a temblar de tal forma que era imposible controlarlo. Mi única seguridad se hallaba en el cálido abrazo de quien estaba al lado mío. Tal abrazo abrigaba un sentimiento materno muy definido.
Era un hijo en búsqueda de su madre.
El retorno al útero, donde nadie iba a poder hacerme daño.
Y Ella, representaba tal seguridad.
fragmentos de experiencias subconscientes traducidas tímidamente para su deleite
No Pacman, drugs are bad!
La primer escena transcurre en una ciudad devastada, posiblemente dentro de una juguetería en la cual está todo incinerado y destruído. Busco recolectar de lo que hay, no sé por qué. De todo lo que agarro no había nada útil, era el simple hecho de apropiarse lo que todavía estaba sano. De esa situación, termino en casa (el depto anterior, en Ciudad de la Paz) donde Alejo (amigo) me inyecta heroína unas cinco o seis veces a través de la pierna, hasta que logra hacerme efecto. A partir de ahí, todo estalla, todo se mueve, todo da vueltas. Descontrol de sensaciones.
(Agosto de 2011)
(Agosto de 2011)
Existen veces que lo que uno recuerda es imposible de descifrar, es acá cuando te das cuenta que la expresión de ideas y pensamientos por medio de la palabra tiene un notorio límite.
Aún así, el contexto era el siguiente: Recital de la (inexistente) banda de Tincho (amigo). Era así como un show de presentación al aire libre, en extremo preparado. Todo estaba ambientado emulando una clase de primaria (pizarrón, guardapolvos y pupitres). En este caso, Tincho era baterista (cuando en realidad, es bajista).
Para que puedan imaginar ínfimamente el contexto y la forma en la que se observaba todo desde primera persona, debería decirles que es una suma los siguientes videos:
Aún así, el contexto era el siguiente: Recital de la (inexistente) banda de Tincho (amigo). Era así como un show de presentación al aire libre, en extremo preparado. Todo estaba ambientado emulando una clase de primaria (pizarrón, guardapolvos y pupitres). En este caso, Tincho era baterista (cuando en realidad, es bajista).
Para que puedan imaginar ínfimamente el contexto y la forma en la que se observaba todo desde primera persona, debería decirles que es una suma los siguientes videos:
La única imagen nítida que tengo es un primer plano del paladar de Tincho en el cual había unas letras tatuadas de forma aleatoria. No indicaban palabra alguna.
(Agosto de 2011)
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