Estábamos en San Carlos. Encuentro a papá comiendo una chocotorta la cual había pagado $30 y la encontraba bastante sosa, cosa que lo puso de malhumor. Decido probarla para confirmar su historia y efectivamente no tenía sabor alguno (cosa que de todos modos jamás podría verificar porque me es imposible registrar sabores en tal contexto) con lo cual me dirijo en busca de más relleno. Dicho sea de paso, la torta para ese entonces ya era una papilla, totalmente aplastada y destrozada. Una verdadera pasta de chocolate, queso crema y dulce de leche.
Me dirijo hacia el Focus (nuestro auto) el cual estaba ubicado en un terreno baldío donde habían varios obreros trabajando sobre una construcción. Claramente el auto estorbaba toda la producción, lo cual enfurecía aquellos trabajadores. La lógica de su ubicación radica en que este en realidad, al abrir alguna de sus puertas nos daba ingreso a una suerte de casa rodante, lugar donde supuestamente vivíamos. El auto según la ocasión, podía ser auto (valga la redundancia, totalmente necesaria), casa rodante o bien, un Fiat Uno (otro auto que nos perteneció y fue robado hace medio año). Esto variaba según desde qué puerta se ingresaba.
En uno de esos tantos ingresos accedo el Focus y me encuentro con el auto completamente inundado, el agua llegaba hasta la mitad, cubriendo al menos medio volante. La razón de esto era incierta, podía deberse a alguna canilla abierta de la casa rodante, o algún obrero saboteador tratando de enviar un mensaje.
Nunca quedó claro. Así como tampoco queda claro porque fui a buscar el relleno de la chocotorta al Focus.
Créame, usted no querría estar en mis zapatos.
fragmentos de experiencias subconscientes traducidas tímidamente para su deleite
Todo comenzó a dar vueltas muy rápidamente. Lo primero que sentí fue que caía seco dentro de un arenero gigantesco, infinito, en el cual tenía la sensación de hundirme, aunque permanecía en la superficie. Ella se abalanzó sobre mí, la excitación había alcanzado su punto álgido muy velozmente; todo sucedió de un instante a otro. El sexo se había convertido en algo explosivamente obsceno y sentido. Fue de un momento que, con un simple pensamiento, aquel extremo e indescriptible placer se convirtió en el mayor de los terrores. En vano intentaba esforzarme por mantener la calma y controlar la situación.
Sentí como mi cuerpo era inmovilizado y sostenido por manos, tanto en los brazos, como en los pies y en la cabeza; Estaba completamente impedido de movimiento. Las órdenes hacia mis extremidades eran envíadas, pero éstas no lograban su fin. Su boca, tan exquisita, tan perfecta, sus labios, que se hacían sentir en mi cuerpo, bruscamente se convirtieron en una trampa mortífera. Podía asegurar que iba a ser devorado por algún tipo de ser horripilante con una gran mandíbula atestada de filosos dientes, listos para destrozarme.
Estábamos en completa oscuridad. Sin embargo, sentía como poco a poco el contexto se trasladaba hacia un lugar épico, como si del medioevo se tratara (-claramente lo que yo asumía o consideraba respecto a lo que el medioevo podría llegar a ser-). Dragones y hombres en armadura arriba de caballos aparecían fugazmente por mis costados. No lograba enfocar la vista sobre ninguno ya que pasaban a mucha velocidad, pero allí estaban. O no.
Hubo un lapsus de lucidez. Recuperé la movilidad en mi cuerpo (probablemente gracias al miedo) y tuve que apartarla a Ella como pude. No podía explicarle lo que sucedía. De todos modos la situación había cambiado por completo, todo estaba más calmo, aunque mi gravedad estaba completamente afectada y todo se balanceaba de un lado a otro, encontraba la forma de sostenerme en pie. El miedo y el horror no habían desaparecido, simplemente tenían otra forma de presentarse ante mis sensores, que aún prendían su señal de alerta. Ella no comprendía qué era lo que sucedía, estabamos ubicados físicamente en el mismo lugar, aunque universalmente yo estaba en un mundo paralelo. Le rogué que no se alejara de mi presencia. Algo me llevaba a pensar que si ella se alejaba, si me abandonaba, todo iba a estar mal. No supe cómo expresarlo más que con miedo, y aunque no lo deseaba así, éste logro su objetivo: invadir a mi acompañante. Retornamos a la habitación en búsqueda de calma, creyendo que había superado al menos, una parte de todo lo que estaba sucediendo. Pero no, una vez que quise recostarme, volví a sentir cómo me hundía en aquel gran arenero que había mencionado antes. Lo sorprendente fue que ahora resultaba terrible poder encontrar un punto de equilibrio. Si bien estaba lejos de cualquier borde que me llevaba al abismo, no podía dejar de sentir como algo me arrastraba hacia lo profundo, mi peso había cambiado: Me estaba hundiendo. Para peor, en la desesperación, tratando de encontrar un punto de comodidad, lo único que hacía era empeorar las cosas. Comencé a temblar de tal forma que era imposible controlarlo. Mi única seguridad se hallaba en el cálido abrazo de quien estaba al lado mío. Tal abrazo abrigaba un sentimiento materno muy definido.
Era un hijo en búsqueda de su madre.
El retorno al útero, donde nadie iba a poder hacerme daño.
Y Ella, representaba tal seguridad.
Sentí como mi cuerpo era inmovilizado y sostenido por manos, tanto en los brazos, como en los pies y en la cabeza; Estaba completamente impedido de movimiento. Las órdenes hacia mis extremidades eran envíadas, pero éstas no lograban su fin. Su boca, tan exquisita, tan perfecta, sus labios, que se hacían sentir en mi cuerpo, bruscamente se convirtieron en una trampa mortífera. Podía asegurar que iba a ser devorado por algún tipo de ser horripilante con una gran mandíbula atestada de filosos dientes, listos para destrozarme.
Estábamos en completa oscuridad. Sin embargo, sentía como poco a poco el contexto se trasladaba hacia un lugar épico, como si del medioevo se tratara (-claramente lo que yo asumía o consideraba respecto a lo que el medioevo podría llegar a ser-). Dragones y hombres en armadura arriba de caballos aparecían fugazmente por mis costados. No lograba enfocar la vista sobre ninguno ya que pasaban a mucha velocidad, pero allí estaban. O no.
Hubo un lapsus de lucidez. Recuperé la movilidad en mi cuerpo (probablemente gracias al miedo) y tuve que apartarla a Ella como pude. No podía explicarle lo que sucedía. De todos modos la situación había cambiado por completo, todo estaba más calmo, aunque mi gravedad estaba completamente afectada y todo se balanceaba de un lado a otro, encontraba la forma de sostenerme en pie. El miedo y el horror no habían desaparecido, simplemente tenían otra forma de presentarse ante mis sensores, que aún prendían su señal de alerta. Ella no comprendía qué era lo que sucedía, estabamos ubicados físicamente en el mismo lugar, aunque universalmente yo estaba en un mundo paralelo. Le rogué que no se alejara de mi presencia. Algo me llevaba a pensar que si ella se alejaba, si me abandonaba, todo iba a estar mal. No supe cómo expresarlo más que con miedo, y aunque no lo deseaba así, éste logro su objetivo: invadir a mi acompañante. Retornamos a la habitación en búsqueda de calma, creyendo que había superado al menos, una parte de todo lo que estaba sucediendo. Pero no, una vez que quise recostarme, volví a sentir cómo me hundía en aquel gran arenero que había mencionado antes. Lo sorprendente fue que ahora resultaba terrible poder encontrar un punto de equilibrio. Si bien estaba lejos de cualquier borde que me llevaba al abismo, no podía dejar de sentir como algo me arrastraba hacia lo profundo, mi peso había cambiado: Me estaba hundiendo. Para peor, en la desesperación, tratando de encontrar un punto de comodidad, lo único que hacía era empeorar las cosas. Comencé a temblar de tal forma que era imposible controlarlo. Mi única seguridad se hallaba en el cálido abrazo de quien estaba al lado mío. Tal abrazo abrigaba un sentimiento materno muy definido.
Era un hijo en búsqueda de su madre.
El retorno al útero, donde nadie iba a poder hacerme daño.
Y Ella, representaba tal seguridad.
No Pacman, drugs are bad!
La primer escena transcurre en una ciudad devastada, posiblemente dentro de una juguetería en la cual está todo incinerado y destruído. Busco recolectar de lo que hay, no sé por qué. De todo lo que agarro no había nada útil, era el simple hecho de apropiarse lo que todavía estaba sano. De esa situación, termino en casa (el depto anterior, en Ciudad de la Paz) donde Alejo (amigo) me inyecta heroína unas cinco o seis veces a través de la pierna, hasta que logra hacerme efecto. A partir de ahí, todo estalla, todo se mueve, todo da vueltas. Descontrol de sensaciones.
(Agosto de 2011)
(Agosto de 2011)
Existen veces que lo que uno recuerda es imposible de descifrar, es acá cuando te das cuenta que la expresión de ideas y pensamientos por medio de la palabra tiene un notorio límite.
Aún así, el contexto era el siguiente: Recital de la (inexistente) banda de Tincho (amigo). Era así como un show de presentación al aire libre, en extremo preparado. Todo estaba ambientado emulando una clase de primaria (pizarrón, guardapolvos y pupitres). En este caso, Tincho era baterista (cuando en realidad, es bajista).
Para que puedan imaginar ínfimamente el contexto y la forma en la que se observaba todo desde primera persona, debería decirles que es una suma los siguientes videos:
Aún así, el contexto era el siguiente: Recital de la (inexistente) banda de Tincho (amigo). Era así como un show de presentación al aire libre, en extremo preparado. Todo estaba ambientado emulando una clase de primaria (pizarrón, guardapolvos y pupitres). En este caso, Tincho era baterista (cuando en realidad, es bajista).
Para que puedan imaginar ínfimamente el contexto y la forma en la que se observaba todo desde primera persona, debería decirles que es una suma los siguientes videos:
La única imagen nítida que tengo es un primer plano del paladar de Tincho en el cual había unas letras tatuadas de forma aleatoria. No indicaban palabra alguna.
(Agosto de 2011)
Un (no tan) típico día en Buenos Aires
Estaba con mi viejo en la calle, asumo que era de noche. Yo iba para otro lado asique me voy a esperar el colectivo. Ya en la parada del 152 (que en realidad era el 259, o capaz era la parada del 259 y era el 152, nunca lo sabremos) cuando voy a pararlo éste pasa de largo, aún así no logra llegar al semáforo con lo cual decido correrlo. Al ingresar al mismo no hago otra cosa que putearlo a más no poder molesto e indignado y como castigo, decido sacarle la bicicleta en la que él estaba subido y me la llevo al fondo.
Previo a esta situación recuerdo distintas situaciones sexuales, una específicamente en un auto en medio de un estadio techado típico de colegio, donde hay canchas de fútbol y básquet simultáneamente.
(Julio de 2011)
Previo a esta situación recuerdo distintas situaciones sexuales, una específicamente en un auto en medio de un estadio techado típico de colegio, donde hay canchas de fútbol y básquet simultáneamente.
(Julio de 2011)
Ningún macrista fue lastimado en esta escena
Entraba en un 'Bunker' del PRO. Estaban varias caras visibles del partido. Me acerqué para debatir e hice una breve reseña de lo que consideraba erróneo en su política, principalmente el hecho de creer que podemos ser una capital del Primer Mundo cuando estamos más cerca de ser una capital africana (!!) Mucho ruido. En eso aparece un Luchador Mexicano de TRES METROS y se pone a perseguir uno del partido. Todos se ríen, hasta que lo agarra y le hace una toma típica de luchador, pero había algo raro, era tan rápido que era imposible ver qué hacía exactamente.
(Julio de 2011)
(Julio de 2011)
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